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Ingeniería en agua para  tambos robotizados: El presente del tratamiento de aguas, ósmosis inversa, efluentes industriales y el innovador rol del agua en tambos robotizados.

Ingeniería en agua para tambos robotizados: El presente del tratamiento de aguas, ósmosis inversa, efluentes industriales y el innovador rol del agua en tambos robotizados.

El Ing. Matías Abraham, CEO de Rizoma Ingeniería en Aguas, aborda el presente del tratamiento de aguas, ósmosis inversa, efluentes industriales y el innovador rol del agua en tambos robotizados.

El agua como estrategia: una conversación con Matías Abraham

En industrias donde la eficiencia y la sustentabilidad ya no son diferenciales sino exigencias de mercado, la ingeniería en agua se erige como un pilar de competitividad. Para Rizoma Ingeniería en Aguas, la mirada va más allá de su tratamiento o vertido.

Su fundador, el Ingeniero Químico Matías Abraham, lleva más de dos décadas demostrando que cada problema de agua es, en realidad, un desafío de ingeniería de procesos único. En esta entrevista, Abraham desgrana su filosofía de trabajo, desde aplicaciones clásicas en industrias hasta nichos innovadores como la nutrición animal y los tambos robotizados.

Pregunta (P): Matías, después de más de dos décadas liderando proyectos de tratamiento de aguas, ¿Qué lo mantiene tan comprometido con este rubro?

Respuesta (R): La posibilidad de resolver problemas reales, pero desde la raíz. El agua está en el corazón de todos los procesos productivos. Cuando falla su calidad, su caudal o su disposición final, toda la operación se resiente. Lo que me moviliza es entender cada caso como un universo único y diseñar una solución que no solo “funcione”, sino que sea eficiente, sostenible y lógica para el cliente. En Rizoma tenemos una frase interna: “No tratamos agua, tratamos desafíos industriales”.

P: En un mercado lleno de ofertas estándar, ¿qué diferencia a Rizoma Ingeniería en Aguas de otros proveedores?

R: La experiencia, sin dudas, pero sobre todo la forma de pensar el problema. Con los años aprendí que no existen soluciones estándar para problemas complejos. Por ejemplo, no es lo mismo garantizar agua para un tambo robotizado —donde necesitamos absoluta consistencia química para no dañar los equipos de ordeño— que diseñar un sistema de ósmosis inversa para una farmacéutica. Cada proyecto lo abordo como si fuera el primero: escuchando, midiendo, analizando y cuestionando todo. La verdadera ingeniería en agua empieza cuando dejamos de aplicar recetarios y empezamos a interpretar contextos.

P: Se habla mucho de innovación en el sector. ¿Qué significa innovar para usted en el tratamiento de aguas y efluentes?

R: Innovar no es usar lo último en tecnología; es usar lo correcto para ese cliente en particular. Muchas veces la verdadera innovación está en simplificar un circuito, en hacer más robusto un sistema de tratamiento de efluentes, o en anticiparse a problemas de fouling o incrustaciones que otros no ven. Aplicar ósmosis inversa es una tecnología madura, pero la innovación real está en cómo la integramos con pretratamientos, recuperación de energía y automatización. La vanguardia no siempre es lo más complejo, sino lo más inteligente y confiable.

P: Hablemos de un sector en plena evolución: la lechería y la nutrición animal. ¿Qué rol juega el agua en los tambos robotizados?

R: Un rol crítico y poco difundido. En un tambo robotizado, el robot de ordeño lava sus unidades después de cada uso con agua tratada. Si esa agua tiene sales, cloro residual o dureza mal gestionada, los sensores se deterioran, las mangueras se obstruyen y el robot se detiene. Ahí, el agua en la nutrición animal no es solo la que bebe la vaca, sino la que permite el funcionamiento del sistema productivo completo. Nosotros diseñamos sistemas compactos que aseguran calidad microbiológica y fisicoquímica para esos equipos de alta inversión. No es un gasto; es proteger el corazón robotizado del tambo.

P: ¿Qué mensaje le daría a una empresa industrial que hoy tiene problemas con sus efluentes o su agua de proceso?

R: Que no lo vea como un problema aislado, sino como una oportunidad de mejorar toda su operación. He visto empresas perder horas de producción por limpiar intercambiadores de calor tapados por mala calidad de agua. También he visto plantas transformar su tratamiento de efluentes en una fuente de recuperación de agua para riego o limpieza. Cuando el tratamiento de aguas está bien resuelto, todo fluye mejor: costos operativos, cumplimiento normativo y hasta la relación con la comunidad. Un buen sistema de tratamiento no es un gasto, es una inversión en tranquilidad.

Al cierre, la filosofía Rizoma

Mati resume su enfoque con una definición que sintetiza años de trabajo en campo:

“Cada problema tiene más de una posibilidad de solución, pero solo una es la que se adapta eficientemente a las necesidades del cliente. Nuestro trabajo es encontrar la que realmente funciona para su industria, ya sea un sistema de ósmosis inversa de alta pureza, un efluente, o la regulación fina del agua en un tambo robotizado. Porque al final, no tratamos agua: tratamos la continuidad de su negocio.”

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